Como fauna en celo hemos visto a los representantes del pueblo pelearse en más de una ocasión. Primero los federales, demostrando falta de respeto al recinto donde trabajan, pero además a cada ciudadano que voto por ellos; luego los estatales, quienes no se quedan atrás, ni en Tamaulipas ni otros Estados; dejarles los reflectores sólo a los de San Lázaro no es posible, tanto que los de aquí una vez se convirtieron en noticia nacional, lo peor es que ni originales son y de imitadores no pasan. Original y significativo hubiese sido que utilizaran el poder de las palabras para exigir los acuerdos razonados, necesarios y hacer cumplir la ley según sus peticiones. Pero no, eso sería una sorpresa, en cualquiera de los dos niveles, estatal o federal. Prevalecer la ley, el orden y la representación que invisten no es para ellos; no sé para qué el sueldo que perciben y los bonos que se “ganan” con el sudor de su trabajo, seguro para otra cosa. Seguramente muchas veces las votaciones no privi...
Escribo de aquello que escucho y observo para ponerle mi punto a la i.